Cada vez son mayores las exigencias tanto de las diferentes administraciones como de los consumidores, a favor de la utilización de materiales sostenibles y respetuosos con el medio ambiente para la fabricación de bienes de consumo. Estos bienes, una vez acabada su vida útil, deben de favorecer su tratamiento final y una manera de hacerlo es que sus componentes originales sean biodegradables, es decir, que puedan descomponerse mediante la acción de agentes naturales.
Muestra del interés público por el destino de los productos una vez finalizada su vida útil, son las medidas que desde la Unión Europea, favorecen las políticas que mejoren la reutilización de sus materiales y el reciclaje de los productos (Política Integrada de Producto).
Asimismo, en el ámbito de la normalización, se han desarrollado diferentes documentos para cubrir el espectro de metodologías que desarrollan los ensayos que se han de efectuar para evaluar la biodegradabilidad.
Así, desde organismos como la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OECD, en inglés) se ha desarrollado metodologías para la determinación de la biodegradabilidad en compuestos químicos. También organismos de normalización internaciones (ISO; DIN; CEN) han introducido un método de ensayo con esta finalidad en su normativa, durante la última década.
Con todo ello, el parámetro que mide la biodegradabilidad está siendo estudiado en la actualidad cada vez más en diferentes materiales como el plástico, materiales compuestos (composites), textiles, etc…, con el objetivo, no sólo de conocer cambios en la producción de dicho material para mejorarla.
En el sector de la madera de la fabricación de mobiliario, las materias primas que más se utilizan son los diferentes tipos de tableros derivados de la madera: aglomerado, de fibras de media densidad y el contrachapado.
Estos tableros poseen diferentes características físico químicas que permiten su utilización en diferentes aplicaciones en el proceso de fabricación de mobiliario de madera. En los tres tipos de tableros mencionados se utilizan partículas de madera o chapas de madera, con determinadas colas (principalmente urea-formaldehído o fenol-formaldehído) que en ocasiones inhiben la biodegradabilidad de los tableros debido al contenido en formaldehído (agente antiséptico y tóxico para los microorganismos). Las posibles mejoras que aumenten su biodegradabilidad, sin perjudicar la durabilidad y prestaciones de los tableros, pueden llevar al fabricante a obtener un producto más respetuoso con el medio ambiente, más sostenible y con una fuerte herramienta de marketing frente a sus competidores.
La biodegradabilidad es uno de los parámetros que se encuentra en estudio para la obtención de la eco etiqueta en mobiliario, en concreto el reciclado y la eliminación.
En AIDIMA se está desarrollando un estudio de biodegradabilidad de estos tres tipos de tableros para, en su caso mejorarla (trabajando con fabricantes de este tipo de tableros) y poder llegar a realizar productos biodegradables y respetuosos con le medio ambiente.
El ensayo consiste en la inoculación del producto objeto de estudio, con una población bacteriana que, en un tiempo especificado (normalmente 28 días), debe de alcanzar un cierto porcentaje de biodegradabilidad en unas condiciones de temperatura definidas.
Los resultados que se están consiguiendo dan información del grado de biodegradabilidad de los distintos tableros y de la influencia de sus diversos componentes en ella.
Este parámetro es también considerado por las administraciones públicas en la resolución de consumos de compra de diferentes productos.
Asimismo, algunas grandes empresas compradoras, en sus pliegos de condiciones, también solicitan la certificación de la biodegradabilidad de los productos a adquirir.
Por tanto, AIDIMA, tal y como viene realizando desde su creación, pone a la disposición de las empresas su conocimiento y capacidad tecnológica para aumentar el valor añadido de sus productos y mejorar así la competitividad entre su competencia, clave en épocas como las actuales.
Para mayor información (y en su caso, realización de estudios de productos o materias primas), pueden ponerse en contacto con el Laboratorio de Materiales y Medio Ambiente de AIDIMA.
Francisco Blasco Mollà
Dpto. de Materiales y Medio Ambiente
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La presente actuación surgió al detectar una importante problemática en el sector de mobiliario, como es la distribución de sus productos: gran número de incidencias y devoluciones, así como elevados costes de manipulación interna del fabricante (preparación de pedidos, carga, y descarga de camión)
Tras años de investigación y tratamiento de la casuística en este campo por parte del departamento de Embalaje y Transporte de AIDIMA, se ha concluido que las incidencias en la distribución de mobiliario surgen en gran medida en las operaciones de manipulación y de carga / descarga de los muebles. Esto es debido a que la mayor parte de los muebles se manipulan de manera unitaria (bulto a bulto), y sin medios mecánicos. Por otro lado, la carga de los muebles en los camiones y contendores, se realiza igualmente de forma manual buscando la optimización del espacio de carga disponible. Esta forma de trabajar es la más extendida en el sector y presenta una serie de riesgos como son rozamientos, golpes, aplastamientos, caídas, etc. Además, requiere de un elevado número de horas de mano de obra, que incrementa los costes logísticos totales.
Objetivos
Así pues, el principal objetivo abordado con el presente proyecto ha sido definir, diseñar, obtener, y verificar la idoneidad de una Unidad de Carga logística para el sector de Mobiliario (UCM), que reduzca el actual nivel de incidencias en la distribución y minimice los costes de manipulación interna en fábrica, provocando un impacto en estos dos indicadores, similar al del Europalet en otros sectores.
Fases del proyecto
A lo largo de 2007 se analizó todo el espectro de posibilidades en cuanto a la tipología de muebles fabricados en la Comunidad Valenciana (dimensiones, volumen, geometría, resistencia, fragilidad, etc.), con el objetivo de definir el pliego de requisitos de diseño de la Unidad de Carga.
Todo este trabajo se tradujo en un diseño y posterior fabricación de un primer prototipo de UCM plegable, apilable, manipulable mediante traspaleta o carretilla elevadora, y con unas dimensiones adecuadas al volumen y geometría del mueble.
En 2008, se testó en el Laboratorio de Simulación del Transporte de AIDIMA la idoneidad del prototipo desarrollado (ensayos de impacto horizontal, vibración, caída rotacional, circuito de carretilla, etc.).
Los ensayos realizados dieron lugar a un rediseño del prototipo buscando reducir el peso total de la estructura y solventar aquellos defectos constructivos detectados.
Tras el rediseño se fabricó una serie de nuevos prototipos que volvieron a ser testados en el Laboratorio de Simulación de Transporte de AIDIMA y en algunas empresas del sector.
Resultados obtenidos
La idoneidad de la adopción por parte de las empresas de un modelo de Unidad de Carga igual o similar al desarrollado durante el proyecto, se comprueba al comparar la evolución de los dos indicadores clave antes (con al operativa actual de la mayoría de fabricantes de mobiliario) y después de la utilización de la UCM.
Lógicamente el empleo de Unidades de Carga logística en el sector Mobiliario penaliza el coste de los portes ya que el porcentaje de llenado del camión con mueble se reduce considerablemente. Sin embargo, una densificación adecuada del llenado de la UCM con muebles hace que este aumento de costes en los portes, se compense sobradamente con los ahorros generados en la manipulación interna y las devoluciones.
Juan del Agua
Dpto. de Embalaje y Transporte de Mercancías.
Proyecto financiado por el IMPIVA mediante el programa de I+D (actuación 1: proyectos de I+D), y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional.
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Línea ICO: Mejora de la competividad sector manufacturero: textil, calzado, muebles, juguetes, curtidos, marroquineria y madera 2009.
Beneficiarios: Empresas industriales de los sectores textil, confección, calzado, muebles, juguetes, curtidos, marroquinería y madera.
Clientes: Podrán ser clientes de esta Línea las empresas industriales de los sectores textil, confección, calzado, muebles, juguetes, curtidos, marroquinería y madera, con los códigos de Clasificación Nacional de Actividades Económicas (CNAE) siguientes:
02.2 Explotación de la madera
13.1 Preparación e hilado de fibras textiles
13.2 Fabricación de tejidos textiles
13.3 Acabado de textiles
13.9 Fabricación de otros productos textiles
14.1 Confección de prendas de vestir, excepto de peletería
14.2 Fabricación de artículos de peletería
14.3 Confección de prendas de vestir de punto
15.1 Preparación, curtido y acabado del cuero; fabricación de artículos de marroquinería, viaje y de guarnicionería y talabartería; preparación y teñido de pieles
15.2 Fabricación de calzado
16.1 Aserrado y cepillado de la madera
16.2 Fabricación de productos de madera, corcho, cestería y espartería
31.0 Fabricación de muebles
32.4 Fabricación de juegos y juguetes
Costes elegibles: La inversión no podrá haberse comenzado antes del 1 de enero de 2009 y deberá materializarse en su totalidad en un plazo máximo de VEINTICUATRO (24) meses.
Ayuda: Hasta el 100 %, de la inversión a financiar.
Hasta el 100 %, de la inversión a financiar
Tipo de proyecto: PROYECTOS destinados a la mejora de la competitividad de la empresa y la introducción de la innovación en los procesos fabriles destinados a la diversificación o especialización de la empresa hacia segmentos de mercado menos afectados por la competencia mundial, así como a los procesos de concentración empresarial que conlleven nuevas inversiones, estas inversiones se materializarán en la adquisición de Activos Nuevos Productivos.
Fin convocatoria: 2009
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