La norma UNE-166.002 contempla varios apartados, dentro de cada cual se reúnen una serie de requisitos a cumplir para una eficaz y eficiente gestión de la I+D+i, los referidos apartados son respetando la numeración propia de la norma:
4.1 Modelo y Sistema de Gestión de la I+D+i.
4.2 Responsabilidades de la Dirección.
4.3 Gestión de los Recursos.
4.4 Actividades de la I+D+i.
4.5 Medición, análisis y mejora.
Veamos el siguiente apartado:
Este se refiere al compromiso de la Organización con la implantación del Sistema de gestión, así como a los requisitos relativos al control de la documentación y los registros. Así, y como ocurre con la implantación de cualquier sistema de gestión, ya sea de calidad, medio ambiente, etc, la Organización debe:
Para llevar a acabo la identificación de las actividades y su interacción, las organizaciones en general recurren a la configuración de su Mapa de Procesos, como el que se ilustra a continuación:

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Cada vez son mayores las exigencias tanto de las diferentes administraciones como de los consumidores, a favor de la utilización de materiales sostenibles y respetuosos con el medio ambiente para la fabricación de bienes de consumo. Estos bienes, una vez acabada su vida útil, deben de favorecer su tratamiento final y una manera de hacerlo es que sus componentes originales sean biodegradables, es decir, que puedan descomponerse mediante la acción de agentes naturales.
Muestra del interés público por el destino de los productos una vez finalizada su vida útil, son las medidas que desde la Unión Europea, favorecen las políticas que mejoren la reutilización de sus materiales y el reciclaje de los productos (Política Integrada de Producto).
Asimismo, en el ámbito de la normalización, se han desarrollado diferentes documentos para cubrir el espectro de metodologías que desarrollan los ensayos que se han de efectuar para evaluar la biodegradabilidad.
Así, desde organismos como la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OECD, en inglés) se ha desarrollado metodologías para la determinación de la biodegradabilidad en compuestos químicos. También organismos de normalización internaciones (ISO; DIN; CEN) han introducido un método de ensayo con esta finalidad en su normativa, durante la última década.
Con todo ello, el parámetro que mide la biodegradabilidad está siendo estudiado en la actualidad cada vez más en diferentes materiales como el plástico, materiales compuestos (composites), textiles, etc…, con el objetivo, no sólo de conocer cambios en la producción de dicho material para mejorarla.
En el sector de la madera de la fabricación de mobiliario, las materias primas que más se utilizan son los diferentes tipos de tableros derivados de la madera: aglomerado, de fibras de media densidad y el contrachapado.
Estos tableros poseen diferentes características físico químicas que permiten su utilización en diferentes aplicaciones en el proceso de fabricación de mobiliario de madera. En los tres tipos de tableros mencionados se utilizan partículas de madera o chapas de madera, con determinadas colas (principalmente urea-formaldehído o fenol-formaldehído) que en ocasiones inhiben la biodegradabilidad de los tableros debido al contenido en formaldehído (agente antiséptico y tóxico para los microorganismos). Las posibles mejoras que aumenten su biodegradabilidad, sin perjudicar la durabilidad y prestaciones de los tableros, pueden llevar al fabricante a obtener un producto más respetuoso con el medio ambiente, más sostenible y con una fuerte herramienta de marketing frente a sus competidores.
La biodegradabilidad es uno de los parámetros que se encuentra en estudio para la obtención de la eco etiqueta en mobiliario, en concreto el reciclado y la eliminación.
En AIDIMA se está desarrollando un estudio de biodegradabilidad de estos tres tipos de tableros para, en su caso mejorarla (trabajando con fabricantes de este tipo de tableros) y poder llegar a realizar productos biodegradables y respetuosos con le medio ambiente.
El ensayo consiste en la inoculación del producto objeto de estudio, con una población bacteriana que, en un tiempo especificado (normalmente 28 días), debe de alcanzar un cierto porcentaje de biodegradabilidad en unas condiciones de temperatura definidas.
Los resultados que se están consiguiendo dan información del grado de biodegradabilidad de los distintos tableros y de la influencia de sus diversos componentes en ella.
Este parámetro es también considerado por las administraciones públicas en la resolución de consumos de compra de diferentes productos.
Asimismo, algunas grandes empresas compradoras, en sus pliegos de condiciones, también solicitan la certificación de la biodegradabilidad de los productos a adquirir.
Por tanto, AIDIMA, tal y como viene realizando desde su creación, pone a la disposición de las empresas su conocimiento y capacidad tecnológica para aumentar el valor añadido de sus productos y mejorar así la competitividad entre su competencia, clave en épocas como las actuales.
Para mayor información (y en su caso, realización de estudios de productos o materias primas), pueden ponerse en contacto con el Laboratorio de Materiales y Medio Ambiente de AIDIMA.
Francisco Blasco Mollà
Dpto. de Materiales y Medio Ambiente
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AIDIMA, en cooperación con HURTADO Y RIVAS (empresa dedicada a la venta y asistencia técnica de maquinaria para el Sector del Mueble) y AIDO (Asociación Industrial de Óptica, Color e Imagen), han realizado el proyecto CONVA, cuyo objetiva ha sido desarrollar un sistema de control dimensional y detección de defectos en líneas de producción de piezas planas de madera y tablero, basado en visión artificial.
El proyecto CONVA ha sido financiado por la Secretaría General de Política Científica y Tecnológica del Ministerio de Ciencia e Innovación y pertenece al Programa Nacional de Proyectos de Desarrollo Experimental. Aprovechando los conocimientos multidisciplinares de los diferentes participantes, se ha pretendido resolver uno de los problemas que tiene el Sector del Mueble, poder realizar un correcto control de la calidad de los productos fabricados, en parte, originado por la menor cantidad de piezas que se fabrican por lote y el incremento de variedad de las mismas y por el coste que suponen la realización de los controles de calidad con los sistemas manuales con los que se cuenta actualmente.
Esta circunstancia hace que establecer controles de proceso eficaces basados en técnicas estadísticas, tenga un coste tan elevado que la hace inviable. En la práctica el control que se realiza es mínimo por no decir nulo, quedando reducido a los controles que se realizan para la puesta a punto de las máquinas. Esto hace que la probabilidad de que no se detecten piezas defectuosas hasta el momento de montarlas sea muy elevada.
Para facilitar la realización de controles de calidad fiables, se ha diseñado, desarrollado y construido un sistema basado en visión artificial. El funcionamiento es sencillo, consiste en captar una o varias imágenes de la pieza que se quiere controlar y compararlas con una plano o un patrón de las mismas características, introducido anteriormente en el sistema.

Este sistema permite:
Para conseguir estos resultados AIDIMA, HURTADO Y RIVAS y AIDO, han desarrollado el proyecto en diferentes fases:
El prototipo se ha montado en el laboratorio y se han realizando pruebas con piezas patrón cuyos resultados han sido satisfactorios.
María Tenés García
Dpto. Logística y Tecnología de Procesos
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